The Verdict
Construiste un motor de terror a partir de una de las expresiones humanas más inquietantes, una sonrisa ancha, equivocada y sin parpadeo, y la sencillez es la fuerza. La maldición pasa de testigo a testigo, cada uno viendo a alguien sonreír y luego morir, que es una premisa de transmisión que debe una deuda evidente a La señal y It Follows, pero la vestiste con un pavor tan limpio y frío que la familiaridad casi se perdona sola. Los sustos son ruidosos, frecuentes y, qué rabia, efectivos.
Sosie Bacon hace el trabajo pesado como una terapeuta que se deshilacha bajo una maldición que nadie cree, y vende el agotamiento de luchar contra algo que lleva las caras de personas en las que confía. El truco de la sonrisa, una simple interpretación facial, se vuelve genuinamente espantoso gracias al encuadre y al diseño de sonido. Kyle Gallner estabiliza la segunda mitad. También clavas el ambiente, estéril, azul y solitario, lo que hace que el subtexto de trauma y aislamiento aterrice más fuerte de lo que la trama estrictamente requiere.
El fallo: la mitología de la maldición es fina y derivativa, y una vez que captas las reglas la película básicamente repite el mismo bucle de sustos más alto hasta el clímax. La metáfora del trauma es sincera pero está más subrayada que explorada. Aun así, el lado bueno es enorme, casi la tiraron al streaming, los pases de prueba fueron tan fuertes que se ganó un estreno en salas, y convirtió unos 17 millones de dólares en unos 217 millones en todo el mundo. Prueba de que un gancho limpio y una ejecución comprometida le ganan a la originalidad en taquilla cada vez.
What it nails
- ▲Una imagen central devastadoramente simple, la sonrisa equivocada y sin parpadeo, que es puro combustible para pesadillas.
- ▲La interpretación principal comprometida de Sosie Bacon como una mujer que ve su propia cordura siendo devorada.
- ▲Sustos ruidosos y bien medidos y una atmósfera fría y estéril que de verdad sacuden al público.
- ▲Un éxito durmiente, unos 217 millones mundiales sobre unos 17 millones, después de casi ir directa al streaming.
What it botches
- ▼Una mitología de maldición que es fina y abiertamente derivativa de La señal e It Follows.
- ▼Una dependencia excesiva de los sustos que repite el mismo golpe una vez que las reglas están claras.
- ▼Una metáfora de trauma y duelo que es sincera pero está más deletreada que dramatizada.
- ▼Un clímax que se va más grande y más literal de lo que la contención inquietante anterior prometía.
Who it's for
Fans del terror mainstream que quieren una máquina de sustos pulida, aterradora y que sacude la sala con un gancho memorable.
Who should skip
Espectadores cansados de tramas de maldiciones transmitidas, o que encuentran los sustos frecuentes baratos en lugar de emocionantes.
The whole story lives on the hub
